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lunes, 2 de enero de 2012

Logro desbloqueado: ¿Y si es el noviciado?

De nuevo volví a soñar que estaba muerto. Esto a principio del pasado mes de diciembre.

lunes, 15 de agosto de 2011

Logro desbloqueado: El instinto animal.

La llegada de un bebé te abre un mundo totalmente nuevo, y ver como se aplica esto a distintas personas es algo alentador. Escuchando musica de fondo mientras trabajaba comenzó a sonar una canción de The Cranberries. Intentando buscar una breve historia sobre ella me encontré con un texto que hablaba sobre las canciones que la vocalista Dolores O'Riordan había escrito para su hijo Taylor: You and Me y The Animal Instinct. La primera de ellas es una letra tierna en la que la autora agradece a su pequeño el cambio que le dió a su vida. La segunda es una pieza más personas sobre lo que es capaz de hacer una madre por su hijo. No se si parte de la letra sean sucesos que Dolores haya vivido, ni sí las imagenes del video sean escenas de su etapa como Madre, pero si algo deja muy en claro es que, aunque los padres también tenemos ese instinto animal, son ellas las que están todo el tiempo alerta dispuestas a saltar contra lo que sea con tal de defender a su pequeño.

Todo padre desea algún día demostrarle a su hijo lo importante que ha sido en su vida personal. Dolores ya lo hizo, y que afortunado este joven de nombre Taylor de saber que existe una canción que no sólo lo mencona, sino que además es autoría de la mujer que lo trajo al mundo. Yo aún no le escribo  una canción al mio, y no se si lo haré, pues no es mi fuerte, pero quizá un dibujo si pueda dedicarle, y ojalá ese sea sólo el principio de un grupo de creaciones dedicadas a mi Chiquitín.

miércoles, 29 de junio de 2011

Logro desbloqueado: Más humana que los humanos.

Tengo la enorme suerte de trabajar desde hace más de 5 años para editorial Richmond. El ritmo de trabajo con ellos es muy variado, en un principio me enviaban material para ilustrar por lo menos cada semana. Desde que entré a trabajar a la agencia se redujo el trabajo. El limitado tiempo que ahora puedo dedicar a la freelanceada es el principal obstaculo. Desde el primer día que llamé a la editorial para ofrecer mis servicios he tratado con la misma editora, quien forma parte de mi lista de contactos en el MSN, ya que es la mejor herramienta para estar en comunicación de manera rápida. Suena feo, pero cada vez que la editora me saluda es para ofrecerme algún trabajo. Hace unos días, mientras trabajaba, se abrió una ventana del MSN. Era la editora, por lo que inmediatamente agradecí que, después de unos meses, me ofreciera un trabajo. Comenzó con su saludo habitual, continuó preguntandome sobre mi hijo, sobre mi esposa y terminó felicitandome por la enorme fortuna de tener una familia. Después de 10 minutos la "plática" terminó. Nunca llegó ese encargo laboral que había estado esperando. Tenía tan metida la idea del trabajo que mi cerebrito tardó en darse cuenta del detallazo que acababa de vivir: Una persona dedicandome algunos minutos de su valioso tiempo para preguntar sobre mi familia. Gracias Marisela Pérez.

sábado, 4 de junio de 2011

Logro desbloqueado: Mater machina

El fin de semana pasada fue nuestra primera Expo Bebé. Una de las primeras cosas que más me llamó la atención son el tipo de productos que compra una mamá embarazada a diferencia de una mamá con bebé en brazos: La primera comprá (aparentemente) más cosas de las que realmente va a necesitar. Quizá en su plan de "preparada para que mi bebé lo tenga todo", son las mamás que más compran los "productos novedosos" que seguro cualquier mamá con experiencia sabría que es un gasto innecesario. Las segundas mamás llevaban, en su mayoría, ropa y pañales.
Nuestro bebé regresó con una dotación pequeña de papillas, un juego de asas para su vasito entrenador, unos pantaloncitos de algodón para estos tiempos de calor, un ya necesario lava mamilas y unos cuantos kilos de juguetes que su abuelita (mi suegra) se dió el gusto de comprarle, entre ellos un tapete de fomi para que se aviente a gatear.
Entre los tantos productos que vimos en la expo, hubo uno que seguramente dió mucho de que hablar entre los visitantes: Una maquina, porque antes que mecedora era eso, una maquina, que simulaba el arrullo de la mamá. Con forma de vaina, en un acabado aerodinámico y un movil de pilón, la mecedora subia y bajaba con suaves movimientos ondulatorios. El slogan era algo como: Con el mismo movimiento que tu le das.
A pesar de que nuestro Chiquitín tiene unos padres que pasan poco tiempo con el debido a trabajo y el quehacer diario, no puedo dejar de pensar si existirá alguna mamá que vea en esa máquina una solución para tener más tiempo para el maquillaje o la televisión dejando la labor del arrullo bebuno a una máquina. Esperemos que las descargas eléctricas se encarguen de echar a perderles el aparatito a aquellas féminas que gasten sus quincenas buscando librarse de tan hermosa labor.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Logro desbloqueado: ¡Ay, dolor, ya me volviste a dar!

Me he dado cuenta que esto de ser papá me ha hecho mucho más sensible de lo que era con respecto a algunas escenas "padres-hijos", y no exactamente me refiero a escenas de películas.
Cerca de donde vivimos pasa un tren, el cual es conocido, entre muchas otras cosas, por ser un transporte muy usado por los indocumentados sudamericanos. Desde hace unos días, en un puente vehicular que está cerca de la casa los indocumentados se paran a pedir dinero o comida. El 90% de ellos son hombres y solamente una que otra mujer llega a verse pidiendo ayuda a los automovilistas.
El viernes pasado mi Maridita y yo regresabamos del trabajo y como todos los días, ella venía leyendo en voz alta para hacerme parte de la lectura. Llegando a la zona donde estan los indocumentados me tocó ver una escena que me llegó al corazón: Un hombre como de 35 años parado a la orilla del carril de alta pedía comida a los coches y justo a su lado, sentado sobre la barda de puente un niño de más o menos 5 años de edad, jugaba con una varita dibujando sobre el concreto. El lento avance de los coches me permitió ver al padre (mi etapa de padre primerizo me llevó a la conclusión inmediata de que era su hijo) dejar de mirar los autos y sentarse al lado del pequeño que inmediatamente le sonrió y siguió dibujando mientras el papá ponía su mano sobre la de él y lo ayudaba a trazar.
Se que si hubiera visto esta escena antes de ser papá, no hubiera tenido ningún efecto sobre mi. Pero en ese momento me fue inevitable no ver a mi hijo reflejado en ese niño y así mismo comenzar a inventarme las razones por la que padre e hijo se encontraban lejos de su país buscando algo para comer. Pasó por mi mente la imagen del padre que decide buscar una vida mejor fuera de su patria y el hijo que le pide lo deje ir con él. Pasó por mi mente la imagen del padre que por ahorrarle gastos a la esposa decide llevarse al niño en su viaje. Quizá no era su hijo, quizá viajaban junto con la mamá, quizá ni eran indocumentados, pero mi etapa de padre primerizo me hizo dejar de escuchar la lectura de mi Maridita y centrarme en la tristeza que me transmitía esta historia ajena a mi. Hace un tiempo un compañero del trabajo mandó un texto en el que contaba su experiencia con respecto a una escena en donde un niño le pedía un dulce a su papá, ambos indigentes. El texto terminaba en que nuestro compañero se arrepentía de no haber ayudado al padre a cumplir el deseo del pequeño comprandole el dulce el mismo. Mi texto terminará de forma similar: Mi cerebro no deja de atormentarme al pensar que no hice nada por ayudar a ese padre a hacer soportable la estancia de su hijo lejos de su país.

miércoles, 27 de abril de 2011

Logro desbloqueado: Así como me ves te verás.

Cuando uno se convierte en papá pone más atención a las acciones de los niños que se cruzan en el camino, y al mismo tiempo piensa sí esas mismas conductas las hará nuestro pequeño. El día de ayer recorría Paseo de la Reforma, más especificamente la parte que abarca el bosque de Chapultepec, cuando me toco ver dos papás con sus respectivas hijas, ambas parecían tener 5 o 6 años. El primer papá llevaba a su pequeña de la mano, caminando tranquilamente. El papá cargaba con una pequeña mochila color rosa cuya dueña miraba hacia el sueño demostrando su cansancio. Tan tranquilo era su caminar que el transporte público, a pesar del tráfico, poco a poco los rebasó. Unos metro adelante otro papá corría sobre dicha avenida y detras de él su pequeñita trataba de alcanzarlo. Ambos rebasaron el camión desde donde los veía atentamente. No pasaron más de dos minutos cuando, el lento caminar de transporte alcanzó al segundo papá que sentado en una jardinera junto con su hija se reponían de la carrera. La niña sólo necesito unos segundo para volver a levantarse y comenzar a correr alrededor del cuadro de cemento mientras miraba al cansado papá. Unos pasos atras el primer papá venía caminando a un pasó más veloz de cuando lo ví por primera vez, pero ahora con la pequeñita en brazos. Justo al pasar al lado de los "corredores", estos emprendieron de nuevo su actividad, lo que hizo que el primer papá los señalara mientras comentaba algo con la agotada hija.
Fue inevitable imaginarme en los dos papeles acompañado de mi Chiquitín. Y así mismo fue inevitable preguntarme cual de los dos casos sería el de mi hijo: El del niño que me obliga a pedirle un descanso de 5 minutos o el que me obliga a cargarlo por 5 minutos para que pueda descansar.

sábado, 9 de abril de 2011

Logro desbloqueado: Adios Gua-gua.

Este sábado por la tarde recibimos una llamada de mi papá. Mi estimado padre suele hacer muchas bromas y creímos que esta era una de ellas: La mascota familiar había muerto. "El Borrego", como lo conocía toda la gente, era un perrito maltes que tenía con nosotros más o menos 6 años. Aunque a principio le cepillábamos seguido, después dejamos que su pelaje conservara su chinura natural, de ahí el nombre de "Borrego".  Después de intentar que mi papá dijera la verdad, nos dimos cuenta que no era mentira, al Borregúin lo habían atropellado.
Aunque los primeros años de su vida con nosotros conviví mucho con él, los últimos ya no fueron iguales, de entrada por la llegada de una novia a la que dedicaba todo el tiempo posible y después por la evolución de esa novia en esposa. Ahora que entré en mi etapa de Papá, sólo veía al Borre en las mañanas o en las noches que pasabamos a dejar/recoger al Chiquitín con sus abuelos.
Después de esa llamada, recibí otra de mi hermana avisandome que ibamos a enterrar al perrito en el patio de la casa de mis papás (costumbre que tenemos desde hace unos ayeres), así que las últimas horas de ese día las dedicamos a despedirnos de nuestro Borreguito. Creo que la parte más triste del "funeral" no fue del todo el verlo sin vida, ni el enterrarlo, si no el momento en que mi sobrina de año y medio lo vió y dijo: "¿Gua-gua?", a lo que mi hermana le respondió: "Sí, ya se fue gua-gua"